La creación de la Junta Nacional de
Granos durante los años de la llamada
década infame no fue una salida para “salvaguardar la mesa de los argentinos”.
Por el contrario, el estado capitalista comenzó a regular la economía para salvar a
los propietarios agrarios de la mayor crisis del capitalismo que ya estaba globalizado.
Tras el
golpe del 30 la oligarquía en el poder generó un sinfín de entidades estatales
para evitar la catástrofe intentando copiar las soluciones que venían del
hemisferio norte.
Comisión Nacional de Azúcar 11-5-28
Comisión Nacional de Fibras Textiles 14-1-31
Comisión Nacional de Fomento Industrial
15-1-31
Comisión Nacional de Patatas 8-7-31
Comisión Nacional de Extracto de Quebracho
15-7-33
Dirección Nacional de Elevadores de Granos
7-10-33
Junta Nacional de Carnes 7-10-33
Junta Nacional de Yerba Mate 8-11-33
Junta Reguladora de Granos 28-11-33
Junta Reguladora de la Industria Lechera
12-4-34
Comisión Nacional del Aceite 5-6-34
Comisión de Productos Alimenticios Nacionales
30-6-34
Junta para Promover Exportaciones de Carne
27-7-34
Comisión Nacional de la Industria Vitivinícola
11-8-34
Junta Nacional para Combatir la Desocupación
21-8.34
Junta Reguladora de Vinos 24-12-34
Comisión de Harinas 13-4-35
Comisión Nacional de Algodón 27-4-35
Comisión Nacional de Granos y Elevadores
5-10-35
Comisión de Fruticultura 12-12-35
Comisión de Préstamos de Semillas 22-2-36
Comisión de Petróleo y demás Hidrocarburos
8-5-36
Comisión Consultiva Nacional de Bosques 3-6-36
Comisión Nacional de Coordinación de
Transportes 5-1-37
Comisión Nacional del Carbón Vegetal 12-6-37
Junta Consultiva de la Industria Molinera
14-5-38
Comité Asesor de Lanas 24-5-38
Comisión de Control de Abastecimiento 8-9-39
Consejo Agrario Nacional 21-8-40
FUENTE: Alejandra Bunge, Una Nueva Argentina,
Ed. G. Kraft Ltda., Buenas Aires. 1940, pp. 271-273.
Este inventario
de intervenciones por parte del estado, echa por tierra la idea que
el capitalismo argentino este moldeado en un liberalismo económico clásico “que
deja pasar y deja hacer”, que la oligarquía era liberal a rajatablas, que los
Macri y demás, son empresarios privados; y con el mito de que Perón fue el
primer estatista, (menos aún, claro está, el primer trabajador).
Con el modelo de producción granario, en los
90, se producen medidas extraordinarias.
Menem, Cavallo y cuando no, Felipe Sola
entregan a las multinacionales, todo el negocio del acopio, el
acondicionamiento, la comercialización y exportación del sistema granario
argentino. En poco tiempo el país se convirtió en el tercer exportador de
granos del mundo. Al mismo tiempo se transnacionalizó todo el paquete
tecnológico que en manos de las multinacionales cerealeras, controlan el cien
por cien de la producción en Argentina.
Todo el sistema portuario de la Hidrovía, simplemente se convirtió en área
extra-territorial dónde las leyes argentinas no se aplican.
Hace dos años, le sugerimos al Ministro
Kisciloff, la necesidad de rehacer la Junta Nacional de Granos. Lo hicimos
consientes que si no se le imprimía un carácter revolucionario, iba a servir
para sostener precios y empresas. De todas formas, Kisciloff, como tantas otras
cosas, las cajoneó y no les dio importancia. El pan a 50 pesos el kilo, en el
contexto de una cosecha de 18 millones
de toneladas de trigo, es la muestra más evidente que la mesa de los argentinos
no la puede defender ni “Mauricio ni Cristina”.
Hacen falta nuevos organismos con control
popular. El problema será encontrar funcionarios incorruptibles dentro de los
partidos tradicionales. Esa sí que será una misión imposible.
Esta semana el poder ejecutivo aprobará un
aumento en el corte de la mezcla de biodiesel con el gasoil, de manera tal de
sostener el valor del subproducto de la soja. En Argentina los alimentos son
los más caros de América Latina. En Argentina – exportadora de trigo – el pan
es el más caro del Hemisferio Occidental. Y en Argentina, se destina cada vez
más los granos para la producción de
biocombustibles. Esta es otra forma de generar una junta nacional de granos
burguesa cuyo único objetivo es sostener el precio de los mismos y así regular
la disponibilidad de comida. Nos están asustando con el hambre. Nos están
sometiendo con el hambre. También tienen otros métodos. Algunos “progres
verdes” creen que estos combustibles “ecológicos” ayudan a detener el
calentamiento global, levantando de esta manera el programa del dipu-verde
Villalonga( macrista y de Greenpeace).
Asumiendo las dificultades del contexto actual,
en que resulta mas cómodo ser “verde que rojo”; la izquierda tiene la oportunidad, y la obligación,
de levantar un programa que ponga blanco sobre negro que para defender la mesa
de los argentinos, no hay otra alternativa posible que empezar por estatizar
los puertos y el comercio exterior de granos.
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